Introducción
Disparas en RAW con tu cámara porque quieres la máxima calidad para editar, pero cada foto pesa entre 25 y 80 MB y un día de sesión te llena la tarjeta y el disco. Acumular RAW durante meses significa comprar discos duros cada poco tiempo y pensar dos veces antes de cada disparo. La realidad es que no todos los RAW van a terminar editados en grande, y para muchos puedes perfectamente convertirlos a JPG o a un formato comprimido de alta calidad sin perder lo que de verdad necesitas. En esta guía te explicamos cómo comprimir fotos RAW grandes de cámara para ahorrar espacio en disco sin renunciar a la calidad.
Por qué ocurre esto
El formato RAW guarda todos los datos que capta el sensor de la cámara sin compresión con pérdida, lo que da la máxima flexibilidad para editar exposición, balance de blanco y detalle, pero a costa de un peso enorme. Una sola foto RAW de una cámara de 24 megapíxeles puede pesar 40 MB, y una de 45 o 60 megapíxeles el doble. Una sesión de boda o de viaje genera fácilmente 50 o 100 GB de RAW, y un año de disparos llena cualquier disco de 2 TB antes de que te des cuenta. El problema es que, para la mayoría de fotos, no vas a aprovechar todo ese rango dinámico ni toda esa resolución, y un JPG de alta calidad o un formato moderno comprimido es indistinguible del RAW para el uso final en pantalla o incluso en impresión moderada. La estrategia inteligente es conservar los RAW solo de las fotos que merecen edición seria y convertir el resto a un formato comprimido de alta calidad para ahorrar espacio.
3 soluciones
Solución 1: Convertir los RAW a JPG de alta calidad por lotes. Pasa tus RAW por el compresor por lotes de piczen, redimensiona si hace falta y elige JPG al 90 por ciento para mantener calidad de edición sin el peso del RAW.
Solución 2: Convertir a WebP de alta calidad. WebP al 90 por ciento mantiene prácticamente toda la calidad del RAW y pesa mucho menos, ideal para archivo en disco.
Solución 3: Conservar RAW solo de las mejores fotos y archivar el resto como JPG. Selecciona las fotos que merecen edición en RAW y convierte el resto para ahorrar espacio de forma drástica.
Guía paso a paso
Reúne los RAW que quieres comprimir en una carpeta. Si tu cámara dispara en CR2, NEF, ARW o cualquier otro formato propietario, exporta primero las fotos desde el software de la cámara o desde Lightroom a un formato que la herramienta online pueda procesar, normalmente JPG o TIFF. Abre el navegador y carga la herramienta de compresión por lotes. Arrastra la carpeta de fotos exportadas a la página. Decide el formato de salida: JPG al 90 por ciento para máxima compatibilidad o WebP al 90 por ciento si tu visor lo soporta y quieres más ahorro. Si no necesitas la resolución original, activa el redimensionado y fija el lado más largo en 3840 píxeles para impresión grande o 2560 para pantalla. Pulsa Comprimir y descarga los resultados. Abre una foto comprimida junto a su original y comprueba el detalle en una zona crítica. Si no notas diferencia, el ajuste es correcto. Borra los RAW que ya no necesites o muévelos a un disco externo de archivo, y conserva en el disco principal solo las versiones comprimidas para el día a día. Tu disco debería liberar entre un 70 y un 90 por ciento del espacio que ocupaban los RAW.
Ventajas y desventajas
Comprimir los RAW grandes de cámara es la forma más eficaz de ahorrar espacio en disco sin renunciar a la calidad para la mayoría de usos. Lo positivo es que reduces el peso entre un 70 y un 90 por ciento manteniendo una calidad indistinguible del RAW para pantalla e impresión moderada, y tu disco te dura mucho más. El principal inconveniente es que pierdes la flexibilidad de edición del RAW, así que conviene conservar los RAW originales de las fotos que merezcan edición seria y comprimir el resto. Convertir a WebP de alta calidad es la opción con mejor relación peso y calidad, pero depende de que tu visor lo soporte. Para la mayoría de fotógrafos aficionados y profesionales que acumulan miles de RAW, la estrategia de conservar RAW solo de las mejores y comprimir el resto es la que mejor equilibra espacio, calidad y capacidad de edición futura.